052: SI QUIERES LA FELICIDAD NO BUSQUES EL PLACER

Todo el mundo aspira a la felicidad, lo que ocurre es que la forma cómo se busca en muchas ocasiones es equivocada. Y una de los mayores equívocos se produce al confundir el placer con la felicidad. Puesto que el placer genera una sensación de bienestar momentánea, la mente, de forma equivocada, piensa que si se mantiene esa sensación de placer de forma constante, será completamente feliz. Lo que no se da cuenta es que al intentar conseguir un placer eterno, lo que se consigue es el dolor. El placer es consecuencia de un estímulo a los sentidos, y si se produce un sobre estímulo sin descanso, el cuerpo va a procurar ese descanso a través del dolor.

Por ejemplo, si nos gustan mucho los dulces, llega un momento donde el cuerpo va a mandar una señal para que dejemos de comer dulces. Si no lo hacemos, la señal va a ser más fuerte hasta que sintamos dolor o incluso enfermemos. Esto significa que la cantidad de placer que puede soportar el cuerpo es limitada, mientras que la cantidad de felicidad no lo es.

Por lo tanto, existen diferencias esenciales entre el placer y la felicidad.
 
– Felicidad es plenitud, mientras que el placer, una vez satisfecho, produce el vacío. La mente odia el vacío y quiere huir a toda costa del mismo, por lo que al terminarse la sensación placentera va a buscar otra. Es decir el placer genera la búsqueda de más placer, o lo que es lo mismo, adicción al placer. En cambio la felicidad es un estado en sí que no busca nada. Alguien feliz no es adicto a nada.
 
– La felicidad es interna y el placer es algo externo. El placer depende de las circunstancias exteriores mientras que la felicidad no. Cuando se acaba la circunstancia o el estímulo exterior, el placer termina, mientras que la felicidad, al ser un estado interno, no termina si cambia la circunstancia externa.
 
– La felicidad se encuentra más allá del umbral placer-dolor. La forma de encontrar la felicidad es trascender el apego al placer o al dolor. Una sociedad materialista intenta mantener el estado de placer al máximo y minimizar el dolor. De este modo genera una serie de drogas para que la persona no se enfrente al dolor, es decir, se anestesie. Pero anestesiados no podemos evolucionar. El dolor más la reflexión equivale a la evolución. Si no vemos el lado positivo del dolor, no podemos mejorar.
 
– Para obtener placer hay que hacer algo fuera de uno, es decir, hay que actuar en el exterior. Para tener felicidad no hay que hacer nada, en todo caso el silencio.
 
Por lo tanto, si quieres la felicidad no busques el placer. Recuerda, que el largo plazo es lo importante.
 
¿Qué te ha parecido el artículo? ¿Te animas a buscar la felicidad y transcender el umbral placer-dolor?
 
 
 
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